NUEVO

Noticias

Actividades

Fotografías

UDP

sábado, 10 de abril de 2021

La Pasión, con más pasión

 

En estos días, que parece que se está más propenso a la reflexión. No puedo por menos de pensar en cómo nos está robando la vida esta pandemia. Y digo robando porque la triste realidad es que de una forma u otra ya no tenemos la vida que teníamos y tampoco tenemos ninguna certeza de que volvamos a tenerla. 

Aún con la esperanza de las vacunas… (Que esa es otra, con el cacao que tienen, aún hay muchos octogenarios esperando la vacuna como el Maná) A las personas mayores esto nos ha privado de disfrutar en lo que puede ser la recta final de nuestras vidas. De lo que más anhelamos. Que es el cariño y la compañía de nuestros hijos y nietos. Aparte de crearnos una gran inseguridad. El no poder tener una asistencia médica presencial. El dormir con el miedo y la incertidumbre, de que “ Y si no se me pasa este dolor que tengo con un Nolotil. ¿Cómo le explico a mi doctor por teléfono que me ha salido una erupción en la axila?… ¿O que tengo algo en mi garganta como mucosidad o no se qué, que ni me deja respirar y me crea un estado de ansiedad que me asusta?.” Que triste lo que estamos viviendo, pero sobre todo las personas mayores. 

Nuestra vida es un Castillo de naipes en el que sólo nos queda la esperanza. Otra Semana Santa en la que hemos vivido la Pasión con más pasión, incertidumbre y miedo dentro del corazón.

María José Gómez Barba

sábado, 13 de marzo de 2021

Un año que la pandemia llegó a nuestras vidas

 


¿Qué ha pasado al colectivo de personas mayores desde que se declaró el estado de alarma?

Las relaciones entre las personas mayores

La duración de la pandemia de coronavirus SARS-CoV-2 nos ha cambiado muchas cosas de nuestra vida cotidiana a las personas mayores: si pones la televisión, o conectas una emisora de radio, nos inundan de noticias alarmantes que nos llenan de incertidumbre, miedo, amenaza, soledad y todo ello provoca en el ser humano emociones tan comunes y naturales como la ansiedad, el estrés, la frustración y el malestar debido a la incertidumbre de la situación, los riesgos de contagio reales para la salud. Todo ello, ha afectado a nuestra manera de vivir al ocio, realizar actividades, relacionarnos con otras personas de nuestra edad. Aún recuerdo cuando nos encontrábamos en el Centro Municipal de Participación Ciudadana, donde está situada la sede de la Federación de Asociaciones de Mayores de Salamanca, en la calle Corregidor Caballero Llanes. Cómo ha cambiado nuestras percepción y comportamiento sobre otros grupos y el mundo en general, en especial, para nuestro colectivo, en las cuales, muchas personas viven en soledad, cuantos recuerdos me vienen ahora escribiendo este artículo a mi memoria, que compañerismo se producía, cuando faltaba a la actividad una de estas personas que viven en soledad, inmediatamente la llamabas o le enviabas un mensaje, o pasabas por su domicilio para saber el motivo de esa ausencia.

El ingreso de personas mayores en las UCIS

Si hablas de lo que ha sucedido a las personas mayores que han visto obligados a ingresar en las UCIS, por la pandemia como así ha ocurrido con algunos amigos o compañeros, con los cuales solo te podías comunicar a través de su familia mediante el whatsapp, parecía más un parte de guerra, que la preocupación por su salud: “hoy está mejor”, “ha pasado mala noche”, lo han bajado a la quinta planta”, “no hay respiradores suficientes” “esta noche ha fallecido”, “al tanatorio solo podemos ir tres hijos” “Os agradecemos vuestra preocupación” “muchas gracias”. Se ha marchado un gran amigo con el que he convivido la mitad de mi vida y no he podido ni despedirme de él.

Al final la conclusión que uno saca de todo esto es, que ha fallecido por la falta de cuidados adecuados al final de su vida, sin una muerte digna, sin duelo, sin despedidas, por miedo al virus, porque pueda afectar a los hijos y nietos, a los amigos, por tener que ir a un hospital colapsado, a morir en la UCI, sin despedirse…. y sin velatorio.

Los Centros de Salud de Atención Primaria

Si hablamos de la Sanidad Española, que todos los ciudadanos teníamos idealizada como una de las mejores del mundo, al igual que la asistencia sanitaria esencial, ahora me estoy refiriendo a los Centros básicos de salud, socialmente aceptado por toda la sociedad y especialmente, por el colectivo de personas mayores, para ser atendidos por tu médico de familia, cerca de nuestro domicilio, y que la mayoría de la población lo hemos conocido como Centro de Salud de Atención Primaria, que está al alcance de todas las familias, y que en la actualidad depende las competencias, de la Junta de Castilla y León y la situación también ha sido modificada.

Desde que se decretó por parte del Gobierno de la Nación, el Estado de Alarma, el día 14 de marzo de 2020, se clausuraron todos los Centros de Salud Atención Primaria, y a partir de ese mismo día, todas las personas son atendidas mediante cita telefónica, por cierto, bastante complicada de entender por las personas mayores, que han visto suprimido todos sus derechos que venían recibiendo del médico de familia, dejando todas sus patologías aún lado, y suprimiendo cualquier intervención que pudiera tener durante este año, que tenía o no diagnosticado, tales como, las revisiones periódicas, curación, análisis clínicos y rehabilitación, que debe realizarse desde este nivel primario y las revisiones periódicas que son atendidas por especialistas, también han quedado suspendidas.

Es verdad, que la pandemia de coronavirus, ha desbordado la salud pública, pero entiendo, que lo mismo que se ha hecho, con otras instituciones de este país, como establecimientos básicos de primera necesidad, supermercados o tiendas de alimentación, el transporte público, fuerzas y cuerpos de seguridad, sanidad privada, bomberos, ambulancias, ejército, servicio de limpieza etc... tenía que haber ocurrido lo mismo, con los Centros de Salud de Atención Primaria, porque todas las personas mayores llevamos más de un año, si ser atendidos como corresponde en cada caso.

Entiendo que se ha podido establecer un sistema similar en cada uno de estos centros básicos, de primera necesidad, como son los Centros de Salud de Atención Primaria, todas las administraciones públicas, sucursales bancarias o administraciones privadas, que se han sumado a esta normativa, para atender a todos los ciudadanos a través de la cita previa o el informe preceptivo a través del sistema informático, para ser atendidos mediante un buzón de voz, con el que la mayoría de las personas mayores, nos encontramos desplazados.

Hemos estado esperando todo un año, para que los responsables de Sanidad de la Junta de Castilla y León, le dé una solución, y no a través de la cita previa y el diagnóstico telefónico, ese no es nuestro sistema de salud, si hubiera funcionado correctamente, posiblemente, por la falta de personal y el material necesario para hacer un seguimiento a todas las personas que cada centro tiene asignada.

La Vacunación contra la COVID-19

Otro tema que estamos sufriendo nuestro colectivo, es la incertidumbre de la vacunación, si escuchas los medios de comunicación y a los políticos, siempre ocurre lo mismo. Por un lado, parece que mañana te vacunan, otras veces, que no hay vacunas. Tan difícil es establecer un calendario nacional, de vacunación para todos los ciudadanos, dependiendo de su estado de salud, como se ha hecho con las personas de las residencias de mayores, al personal de Sanidad, al resto de personas, de atención al público y son servicios de primera necesidad, a las personas mayores, de acuerdo a su edad y al resto de la población y que los responsables en cada una de las autonomías, sea el único portavoz para decir, cuando y como se tiene que vacunar las personas.

Las residencias geriátricas

Para finalizar, otro de los graves problemas que hemos tenido las personas mayores, ha sido el funcionamiento de las residencia geriátricas, que han sido las más golpeadas por la pandemia de coronavirus

Un año después de que estallara en España la pandemia la COVID-19, el Gobierno ha hecho público por fin, los datos oficiales de las muertes de personas mayores que vivían en residencias geriátricas, el lugar donde la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2 tuvo un mayor impacto. Después de su primera publicación el pasado miércoles, actualizado de nuevo este 5 de marzo.

En total, 29.379 personas que vivían en residencias de mayores en España han fallecido a causa del coronavirus, según los datos disponibles hasta el 28 de febrero y recopilados por los ministerios de Derechos Sociales, Sanidad y Ciencia e Innovación, que aún son provisionales. Son 29 fallecidos menos que en el balance anterior, que se explican por los ajustes que se están produciendo en el recuento.

De este total, 19.520 son el total de fallecidos de residentes con COVID-19 confirmado, desde el 14 de marzo de 2020 hasta el pasado 28 de febrero, a los que se añaden 9.859 decesos de personas con síntomas compatibles con el coronavirus y que vivían en estos centros, en todo caso con independencia del lugar donde fallecieran (en hospitales y centros sanitarios, en la propia residencia, etc.). Sin embargo, hay períodos sin información en varias de las comunidades más afectadas: Madrid, Cataluña, Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana y Aragón, entre otras.

Jesús Sánchez

El Ayuntamiento de Salamanca canaliza la creciente solidaridad ciudadana e impulsa el voluntariado ambiental con el primer Reglamento Municipal de Voluntariado

 

El Ayuntamiento de Salamanca continúa impulsando la creciente solidaridad de los ciudadanos con la puesta en marcha de una nueva herramienta que servirá para canalizar nuevas vías de participación social y que refleja, además, el consenso ciudadano en torno a la promoción de la labor altruista del voluntariado y su extensión a toda la ciudadanía.

El alcalde, Carlos García Carbayo, ha presentado hoy el borrador del primer Reglamento Municipal del Voluntariado, dando cumplimiento a un compromiso para dotar a la ciudad de un instrumento adaptado a los nuevos tiempos y que contribuirá a mejorar aún más la relación entre los salmantinos y su participación activa en la transformación de la sociedad a través de su implicación y compromiso. Tras un periodo de exposición pública de un mes para recoger posibles aportaciones ciudadanas, el reglamento será aprobado en comisión municipal y posteriormente por el pleno de la Corporación para su entrada en vigor durante este año.

Según ha manifestado, “las instituciones públicas debemos tener un papel importante en este ámbito, no sólo apoyando a quienes deciden conceder su tiempo libre en favor de los demás y sensibilizando al resto de la población, sino también siendo garantes del correcto cumplimiento de las normas para evitar malos entendidos o falsos mitos en torno al papel del voluntariado”.

García Carbayo recordó el orgullo y agradecimiento del Ayuntamiento y de toda la sociedad salmantina por el trabajo de los voluntarios, cuya “visibilidad sin precedentes” con motivo de la pandemia de Covid-19 ha permitido apreciar “la cara más social y solidaria de nuestra ciudadanía, su entrega y vocación de servicio hacia las personas más vulnerables”. De hecho, en 2020 aumentó un 50% la participación en los cursos y talleres formativos ofertados de forma virtual por la Agencia Municipal del Voluntariado.

Para que “estas virtudes de entrega perduren en el tiempo una vez superada la pandemia y para canalizar todo el altruismo y la ayuda de una ciudad tan solidaria como Salamanca”, nace el Reglamento Municipal de Voluntariado, cuyo principal objetivo es contribuir a eliminar las barreras y desigualdades que generan situaciones de necesidad en diferentes ámbitos. Al mismo tiempo, promueve una acción transmisora de valores sociales a toda la ciudadanía y establece líneas de coordinación con otras instituciones, servicios y recursos de la ciudad que centren su acción en el ámbito del voluntariado.

Además, el alcalde ha anunciado que la nueva glorieta entre la avenida de Federico Anaya, el Paseo de los Olivos y la avenida de los Cedros estará dedicada a los voluntarios de Salamanca.

El Reglamento del Defensor de las Personas Mayores avanza hacia su aprobación definitiva


El Ayuntamiento de Salamanca sigue dando pasos hacia la aprobación definitiva del Reglamento de las Personas Mayores, que hoy ha recibido el dictamen favorable de la Comisión de Bienestar Social, reunida en sesión extraordinaria, tras incorporar las alegaciones.

Después de este nuevo paso, el texto deberá ser aprobado por el Pleno municipal para, posteriormente, ser publicado en el Boletín Oficial de la Provincia, para entrar en vigor quince días después de su publicación.

Con la aprobación de este reglamento, el Ayuntamiento de Salamanca dota a la ciudad de una nueva figura cuya misión es asesorar, informar, atender y ayudar a las personas mayores y a sus asociaciones en sus relaciones con la administración municipal y con el resto de organismos y entidades que dependen de ésta.

El Defensor de las Personas Mayores es un órgano complementario de la organización municipal, adscrito a la Concejalía de Mayores y con la consideración jurídica de representante del alcalde, quien es responsable de su nombramiento, a propuesta del Consejo Sectorial Municipal de las Personas Mayores.

Las funciones del defensor son las de velar por la efectividad de los derechos de las personas mayores y atender, gestionar y resolver sus quejas y reclamaciones. Se encarga, igualmente, de tramitar sugerencias, de asistir a sesiones de los órganos municipales y de asesorar a la Concejalía de Mayores, y debe integrarse en el consejo sectorial, al que presentará una memoria de actuaciones con periodicidad anual.

Reflexiones: Vivir en el pueblo


Jubilación: derecho al descanso de quién, alcanza una determinada edad y después de trabajar un cierto número de años, abandona su vida laboral activa pasa asumir la condición de pensionista, previo cumplimiento de los requisitos legales exigidos. Esta definición está recogida en la RAE, la Real Academia de Lengua Española. Para muchos de nosotros, la jubilación es volver a nuestras raíces. Muchas veces se piensa donde pasaremos nuestra vejez y la contestación de nuestros mayores es volver a su pueblo.

El pueblo es maravilloso. En él hay recuerdos, hay añoranza de tiempos pasado… ¡Nada que envidiar la infancia de mis nietos con la mía! Mañanas atareadas yendo atender al ganado para luego poder ir un rato a la escuela, salir deprisa para ayudar en las labores del campo a mis abuelos. ¡ Qué grandes recuerdos!

En la actualidad, la gran pregunta es: ¿Vivir en el pueblo? Antes se hablaba de una España rural vaciada. La mayoría de nosotros salíamos de nuestro pueblo para buscarnos la vida en las grandes ciudades. Si buscamos datos de años atrás, muchos municipios han perdido habitantes para incrementarlos en grandes ciudades como Madrid o Barcelona. Lo de mudarse al pueblo cotizaba a la baja durante muchos años. Esta tendencia de despoblación hace que nuestros municipios estén heridos de muerte prácticamente sin servicios y envejeciendo a pasos agigantados.

En la actualidad, los efectos de la pandemia que vivimos y sobre todo el confinamiento de tres meses encerrados en nuestras casas ha provocado que tanto urbanistas como jubilados nos plantemos volver a vivir a nuestros pueblos. Todos hemos cambiado de preguntas como: ¿vamos a ir solo a las fiestas del pueblo? o ¿cuánto tiempo del mes de vacaciones nos quedamos allí ? a ¿ quién puede hacerme el tejado nuevo? , ¿cuándo ponemos la calefacción? o ¿qué recursos tenemos para poder subsistir allí? . Se va notando más vida en nuestros pueblos. Nosotros, como jubilados, también hemos cambiado de pensamientos. Antes, la mayoría solo íbamos cuando comenzaba el buen tiempo y en la actualidad, con los tiempos que corren, el número de jubilados en nuestras pequeñas localidades ha aumentado.

Para mí es un acierto . Vivir en un pueblo es salud, sin contaminación y sin problemas de estrés. Es libertad de horarios, sin prisas, ni tráfico denso que te impida llegar a tiempo a la partida de las tres de la tarde en el Hogar con tus amigos. Es bienestar, paseos infinitos por nuestros campos, senderos y paisajes que poco han cambiado desde nuestra niñez. Es ahorro, la vida rural no es tan cara como en las grandes ciudades, muchos de nosotros aún intentamos ahorrar teniendo pequeñas pensiones. Es cultura, transmitiendo nuestras costumbres, como la matanza o la vendimia. Es tradición, con esas jotas bien bailadas en la plaza del pueblo el día de la fiesta o el arte de bordar un paño sentadas a la puerta de casa. Es sentirte útil, aún estando mayor, cultivas tu pequeño huerto como lo hicieron tus padres. Es convivir con “una gran familia” con sus alegrías y discusiones. Es preocupación por los demás, si no has visto ir al huerto al vecino de enfrente esta mañana, enseguida tocas a su puerta para ver si está todo en orden. Todo el mundo nos conocemos y eso hace que todo fluya de forma más ordenada.

El pueblo tiene beneficios aunque en algunos casos y a nuestras edades nos encontramos con algunas dificultades, sobre todo en el ámbito sanitario y telecomunicaciones. A veces, nos debemos desplazar a la gran ciudad para diferentes pruebas que podrían realizarse en los centros médicos de cabecera si hubiera el personal y la tecnología apropiada como por ejemplo: radiografías, ecografías…

Con el tema de la COVID-19 las cosas se han complicado.Desplazamientos a los pueblos de al lado para algunas consultas, días alternos para poder ir a nuestras revisiones rutinarias del azúcar o la tensión. Las consultas telefónicas nos dejan con un sabor agridulce. Como echamos de menos a nuestros médicos y enfermas rurales que conocen a todos sus pacientes y que a parte de atender los problemas de salud también escuchan nuestros problemas haciendo en muchas ocasiones de psicólogos particulares.

Si hablamos de tecnología, sí que estamos a años luz de las grandes ciudades. No tenemos todavía una conexión buena de internet ya que todavía no nos llega la fibra óptica en muchos de nuestros municipios. Aunque siempre hay una solución para todo, ya que con router por radiofrecuencia solemos tener cobertura en la mayoría de nuestros territorios. Además, en algunas ocasiones las averías de nuestra vieja amiga “la caja tonta”, la televisión, duran bastantes horas solo pudiendo ver las cadenas públicas. Pero me paro a pensar, en la niñez, ¡ cuánto dinero hubiéramos dado solo por poder disfrutar de un par de cadenas de televisión!.

Pero si ponemos en una balanza los pros y los contras de vivir en nuestras pequeñas localidades natales creerme que en la mía se decantará por los pros. Creo que poco a poco, se van solventando los pequeños problemas y aumentando las comodidades que pueden hacer poco apetecible una vida rural.

Aunque los medios de comunicación nos vendan que esta pandemia beneficiará a la repoblación de nuestros pueblos , creo que no se conseguirá en su totalidad. Por ello, desde aquí os animo a sopesar la idea de ir a vivir al pueblo ya que posee más ventajas que inconvenientes.

En conclusión, debemos volver a nuestras raíces. Todos debemos colaborar para que nuestros pueblos vuelvan tener vida : trasiego de paisanos yendo y viendo a sus quehaceres, oír los gritos y las risas de nuestros nietos en las calles o comprar y “echar un parlao” en la pequeña tienda. Cada uno de nosotros tenemos un pequeño poder que debemos utilizar para subir la vida de los mismos y esto hará que todos nos beneficiemos.

Aquí, siempre nos quedará ese sitio encantado que nos trasladará ese sentimiento de bienestar, tranquilidad, armonía y paz que en la sociedad en la que vivimos necesitamos.

¡Vivan los pueblos! ¡Vivan sus gentes! ¡Vivan sus tradiciones!

                                                                                                                Antonio Castillo Hernández.
                                                                                                                Asociación del El Cabaco

sábado, 6 de marzo de 2021

MUJERES MAYORES La desigualdad de género se sigue sufriendo en todas las edades


La Unión democrática de Pensionistas y Jubilados de España -UDP se suma al Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, para visibilizar los derechos de las mujeres mayores.

Las desigualdades y dificultades añadidas a las que se tienen que enfrentar día tras día las mujeres (salarios más bajos, problemas de conciliación, dificultades de promoción, etc.) se agravan con la edad.

“Hacerse mayor” tiene un significado diferente para mujeres y hombres. Las mujeres mayores deben hacer frente a una doble discriminación: por edad y género.

Alcanzar la igualdad de género pasa por empoderar a las mujeres mayores, una tarea que se debe alcanzar de manera transversal:

 

        Con la ruptura de los falsos estereotipos y roles impuestos a las mujeres durante la vejez.

        Con la participación y escucha de las mujeres mayores, sobre cómo quieren envejecer, dónde y con quien.

     Contar y dar voz a las mujeres mayores en entornos rurales, donde la falta de accesibilidad les aboca al aislamiento social y a la soledad no deseada.

        La denuncia pública de la violencia de género o la necesidad de impulsar estrategias y políticas de envejecimiento activo, salud , prevención de género y atención a personas mayores, en la que la igualdad de género sea transversal.

        Mejorar los derechos de las mujeres en todas las etapas de su vida, sin olvidarlas  e invisibilizarlas durante la vejez, para no dejar a ninguna atrás. Para acompañarlas, SIN PATERNALISMOS  y defender unos derechos que no se acaban por el simple hecho de cumplir años.

        Exigimos un nuevo modelo de cuidado que supere el papel tradicional de la familia y básicamente de la mujer como cuidadora y que apueste por la igualdad de género en los cuidados.

Los efectos de la pandemia de la COVID-19 podrían revertir los avances y logros en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres.  La crisis del coronavirus agrava las desigualdades existentes para las mujeres, desde la salud y la economía, hasta la seguridad y la protección social.

Son muchas las mujeres que han estado en primera línea de la Pandemia, como trabajadoras esenciales en estos tiempos de covid-19, sobre todo relacionadas con la salud, los cuidados y con la atención directa a personas mayores (sanitarias, cuidadoras, profesionales de atención a domicilio y personal de residencias y centros de día) cuya economía es precaria. Una situación que si no cambia, las convertirá en  futuras pensionistas precarias.

        Para acabar con la brecha de género en las pensiones, nuestros representantes políticos también tienen que apostar por la eliminación de la brecha salarial entre hombres y mujeres durante su etapa laboral.  Pero también por adoptar más medidas de conciliación profesional y laboral, porque todo ello, sin duda, supondrán una mejora y avance en las pensiones de las futuras pensionistas.

        Desde UDP reclamamos acabar con la desigualdad de género en las pensiones, mejorar las pensiones de invalidez y viudedad, igualar las pensiones más bajas al salario mínimo, la no penalización de la jubilación, tras 40 años cotizados. Y todo ello, blindando las pensiones públicas en nuestra constitución como derecho fundamental.

        ​ La privatización de las pensiones perjudica y golpea a los colectivos de personas con mayor precariedad económica, y más en una situación como la que estamos viviendo del Coronavirus. Personas autónomas, personas en situación de dependencia, personas con jubilaciones anticipadas de ERES,  y Mujeres.

Si hablamos del tiempo dedicado al trabajo remunerado y no remunerado queda patente la invisibilidad del trabajo doméstico y del cuidado de familiares ( personas en situación de dependencia o de discapacidad, nietos y nietas, etc.), mayoritariamente realizado por las mujeres. Se tiende a subestimar la contribución y la puesta en valor de su tiempo y dedicación al bienestar de la población.

Para romper con la feminización de los cuidados, hay que seguir educando y formando a jóvenes y adultos en valores de igualdad, eliminando los estereotipos  y edadismo que rodean al colectivo de las personas mayores. Las mujeres mayores no son todas iguales. Ni todas las mujeres mayores necesitan cuidados, ni todas quieren ser cuidadas, ni tampoco ser cuidadoras.

Creemos firmemente que reconocer las aportaciones de las mujeres mayores en nuestra sociedad, es una oportunidad que debe ser aprovechada para el desarrollo de su vida activa, para proporcionarles una mayor seguridad y un pleno ejercicio de sus derechos.

 

UDP ante la Igualdad de Género

Sin duda, la defensa de los derechos de las mujeres y la erradicación de la desigualdad de género, es algo que concierne a todas las personas y  está en nuestra mano, en nuestro día a día, y también en nuestras entidades y asociaciones de personas mayores, pensionistas y/o jubiladas.

Con el compromiso de la mejora de la calidad de vida de todas las personas – especialmente de las personas mayores – y la responsabilidad firme de lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres, especialmente a las mujeres mayores, todos los programas realizados por UDP, incluyen la perspectiva de género  como un pilar fundamental para el empoderamiento y participación activa de las mujeres dentro del colectivo de personas mayores y están alineados a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, contribuyendo al objetivo 5 (igualdad de género), así como al resto de objetivos de desarrollo sostenible (ODS) 

 
Back To Top